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LA ORFEBRERÍA EN SIRIA Y LA COSTA SIRIO-LEVANTINA DURANTE LA EDAD DE BRONCE

Extracto publicado por el museo nacional de Damasco (capital de la cultura árabe 2008)
Para la exposición “Objetos de Lujo para Mujeres, el arte del Bronce”, Colecciones Arqueológicas Inéditas.

La producción de joyas y ornamentos de oro parece que empezó a convertirse en una actividad artesanal esencial en las regiones mediterráneas a partir del tercer milenio antes de Cristo, y más concretamente a finales de la Primera Edad de Bronce y a principios de la Edad del Bronce Medio en Siria.
Estos ornamentos eran considerados como un símbolo de poder gracias al lujo que los caracterizaba y se solían utilizar en transacciones de intercambio y comercio.
Los primeros maestros joyeros dominaban las técnicas básicas de elaboración y decoración como el puncionado en hoja de oro y los patrones de puntos como los de la diadema encontrada dentro de la tumba 300 en Mari (2700 a.C.).
El tratamiento del oro en hoja, ayudó a la maleabilidad y a la ductilidad del metal precioso, por lo que fue empleado frecuentemente en los primeros joyeros, como en la actualidad, para la fabricación de joyas y derivados.

Las hojas se trabajaban con la utilización de un soporte para que fuera posible una correcta incisión y para poder aumentar la superficie y el volumen del metal, a través de técnicas de contracción, estampado, repujado y rechazado en particular (fig.1), y así dar la forma y la decoración deseada para el objeto. Los diferentes métodos de trabajar el oro evolucionaron progresivamente a lo largo de toda la Edad de Bronce como se puede apreciar en piezas como los pendientes de Astarté o los discos solares de Ugarit que aparecen en la última etapa (1600-1200 a.C.) (fig. 2).

A lo largo de la segunda mitad del tercer milenio a.C., aparecen nuevos procedimientos más complejos, en particular, la soldadura y la decoración en caliente, facilitando así el montaje de elementos figurativos.
Las técnicas del granulado, de filigrana y de particiones y se implantaron con notable éxito desde el inicio del segundo milenio a.C. en los grandes centros urbanos de Siria y de la costa sirio-levantina.
Estos procesos demuestran un conocimiento profundo de las características físico-químicas del oro, de las diversas sustancias metálicas y/o minerales, y una cuidadosa monitorización de las temperaturas de calefacción, fusión y soldadura. Perlas, anillos y pulseras se combinaban entre sí para obtener, a partir de objetos individuales, ornamentos más complejos y más compuestos.

Las obras se han encontrado sobre todo en contextos funerarios reales, en Byblos y en Ebla, por ejemplo, hay muestras representativas de la calidad artesanal y estética de las joyas de oro sirio-libanesas de la Edad de Bronce (2000-1600 a.C.).
Al comienzo de este período, los artesanos de Byblos preferían la ornamentación de las joyas o armas a través de la asociación de pequeños granos esféricos y de hilos redondeados o torcidos finamente soldados al objeto (fig. 3) o incluso la incrustación de piedras semipreciosas dentro de pequeños alvéolos de hilos envolviendo los puntos granulados (fig. 4).
El sistema decorativo fue largamente apreciado en la Mediterránea oriental e incluso por el resto del mundo, más allá del mar Egeo.

El centro económico de Ebla ilustra el rendimiento técnico de los artesanos sirios con una veintena
de joyas de las tumbas principescas encontradas con una datación de finales de la Edad de Bronce (1800-1700).

El embudo cilíndrico que muestra la figura 5, está ornamentado con más de 2000 minúsculos puntos granulados, con 400 puntos grandes y con bordes de filigranas y por sí sola podría ser testimonio de la habilidad y el grado de profesionalidad de los joyeros de aquella época quiénes a su vez quedaron seducidos por la prestación del brillo del oro y por la policromía de las piedras (fig. 6a y 6b).

El reciente descubrimiento de la lujosa tumba real de Qatna y de su colección de joyas de finales de la Edad de Bronce contribuyen a ilustrar ese florecimiento del estilo ecléctico, característico por la doble utilidad, ornamental y estructural, que ofrecen los métodos de fina decoración, que también refleja la riqueza que proporcionaban las diversas influencias.
Las incrustaciones de dos piedras preciosas (cornalina y lapislázuli), cuidadosamente pulidas y talladas con gran precisión, separadas entre sí por unas delgadas láminas de oro, muestran una excelente combinación de trabajo de orfebrería y pedrería, prueba de la versatilidad de los joyeros de palacio (fig. 7).

Estos patos, hechos en oro rosado, los encontramos soldados entre ellos por la cabeza, finamente realizados, con la incisión de cada detalle anatómico calculada minuciosamente (fig.8). Las dos piezas parecen a primera vista claramente influenciadas por la tradición artesanal egipcia que destaca por la utilización de los colores vivos de las piedras y las habituales representaciones de los motivos que encontramos en esta obra, el color rosáceo y los patos.

En general, la joyería siriana de la Edad de Bronce, más concretamente sirio-levantina, parece relativamente homogénea tan estilísticamente como técnicamente hablando, pero también diversificada por las particularidades de cada región y de las influencias externas. La formación de grandes reinos y la voluntad de los gobernantes de reafirmar su poder, ciertamente favoreció a la producción intensiva de artefactos de prestigio, fabricados en oro, vidrio, piedras o marfil, cuya calidad técnica representa a su vez la existencia de talleres especializados y polivalentes, así como un fuerte sincretismo cultural.

Sin embargo, todavía quedan numerosas preguntas por responder. En efecto, los conocimientos de procesos técnicos empleados en este período nos han sido transmitidos a través de diferentes fuentes, pinturas murales y especialmente textos clásicos nos ayudan a comprender mejor su funcionamiento, pero solamente el estudio de los objetos encontrados nos aportan la información más valiosa, aunque es claramente difícil investigar la datación de aparición relacionándolos exclusivamente con el contexto del descubrimiento que los envuelve, dada la incesante reutilización de los metales preciosos.

El estudio tecnológico riguroso de las joyas, las observaciones directas y los análisis no destructivos en los laboratorios, permitirán algún día terminar de reconstruir las técnicas utilizadas en la fabricación de cada pieza y así definir los procedimientos y los métodos de producción pertenecientes a cada cultura, región, taller y artesano.

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