Durante mi infancia, a menudo paseaba de la mano de mi abuela.
En otoño, solíamos comprar una docena de castañas en la esquina del SEPU y todavía percibo el olor en mi memoria , creyéndome con ella por un momento, cuando me acerco a una de esas paraditas por la ciudad. Porque mucho más de lo que pensamos, los olores también conforman nuestra personalidad, y nos producen sentimientos que asociamos a recuerdos y a sensaciones antes vividas.
La primera vez que mi boca sintió el perfume casi divino de aquellas rosas, me pareció asombroso y , desde luego, único. No sabía si olía o gustaba. Los dos sentidos se habían fundido en uno solo y embriagaban mis pensamientos. Un acaramelado almíbar envolvía los aterciopelados pétalos que paseaban por mi paladar.
En abril, unas manos habían deshojado con ternura, quilos de rosas aromáticas y menudas, para convertirlas en la mágica mermelada de la que hoy, os confiaré el secreto.
Porque viajar a Siria es oler. Los mercados huelen a especias, a esencias, a jabón de laurel y aceite de oliva, a pan caliente, a dulce de pistacho, a maíz hervido… Todos los alimentos conservan su virtud, porque el producto es de temporada. Increíble! Los melocotones, los tomates huelen, la fruta, toda ella, se va desplegando sólo debidamente madura, al punto que incluso el mismo campesino se traslada con su carro ambulante a la ciudad, ofreciéndola por las calles a viva voz. Y las mujeres, han desarrollado, muchas veces en equipo, mil formas de conservar el preciado producto para todo el año. Así el tomate, por ejemplo, se seca al sol una vez triturado. Se extiende en recipientes poco hondos, cubiertos por una muselina para evitar el polvo. Al cabo de unos días, con el sol del verano, se convierte en una crema que se guardará en tarros para utilizar en los guisos del invierno. Las berenjenas se vacían y, colgadas, se deshidratan también al sol. Lo mismo con otras verduras: pimientos, menta, calabacín … De las frutas se hace mermelada. Se secan también (orejones, pasas, higos…) y se hacen unos exquisitos jarabes de limón, de naranja, de cerezas, de moras que, diluidos, se tomarán como refresco cuando vienen invitados.
Si viajáis a Siria, os cautivará su aroma y no podréis quedar indiferentes cuando de regreso, al deshacer vuestras maletas, seguramente cargadas de especias, de jabón y esencias, volváis a sentir el hechizo en vuestros corazones.
Aurora Audenis
Receta de cocina
MERMELADA DE ROSAS
Precisa recolectar rosas aromáticas. La variedad que se utiliza en Siria, tiene un porte asilvestrado, de un color fucsia y son muy perfumadas. Crecen como en racimos de cuatro o cinco rosas cada uno.
Ingredientes
300 grs. de pétalos de rosas
1.200 grs. de azúcar
Un limón y medio
2 vasos de agua
Preparación
Limpiamos los pétalos (sin lavarlos), que no queden estambres ni hojitas del cáliz. Se procede a frotar durante unos minutos, los pétalos, entre nuestras manos, agregándole el zumo de limón y una cucharada de azúcar.
Saldrá un zumo color rosa intenso que reservaremos, colándolo previamente.
Los pétalos, colados, se ponen en una cazuela y añadimos un vaso escaso de agua para comenzar la de cocción.
Iremos dando vueltas con una cuchara de madera hasta que queden tiernos.
En ese momento, añadiremos el azúcar y otro vaso escaso de agua.
También añadiremos el zumo de limón con rosas que habíamos apartado. Debemos cuidar de remover constantemente.
La mezcla irá espesando hasta quedar caramelizada.
Espero que la disfrutéis tanto como yo.
